Gabito arrugó su frente.
—No, tú me regalaste unos chocolates —indicó y se acercó a abrazarlo con cariño.
Paula María intentaba recomponerse del susto que se llevó, colocó su mano en su pecho e inhaló profundo. Fijó su mirada en Carlos y se le hizo extraño escucharlo decir que era su abuelo.
Carlos correspondió el abrazo del pequeño, lo estrechó entre sus brazos percibiendo su calidez.
—Hoy también te traje chocolates, mis favoritos —expuso—, y un regalo sorpresa. —Sonrió y lo contempló con su