Días después.
—Lo que hiciste fue muy tonto Carlos Gabriel —advirtió Antonio Duarte—, te dije que te estás enfrentando a una organización internacional, es un milagro que salieras vivo de aquel bar —espetó—, si vas a hacer las cosas a tu manera, nosotros estamos perdiendo el tiempo —rebatió.
Gabo inhaló profundo y presionó los puños.
—Lo lamento, solo quería dar con esa mujer —expresó en tono seco. —¿Qué han averiguado?
Antonio sacó un folder de su escritorio.
—Ese hombre Gael, está muerto,