Carlos Gabriel escupió el agua que minutos antes estaba bebiendo, justo cuando el niño y su mamá se pusieron a orar, entonces empezó a toser un par de veces.
El rostro de Paula María se tornó carmín como si se tratase de un tomate, sintiéndose avergonzada al pensar que Carlos Gabriel imaginaría que ella lo mal aconsejaba, sin duda alguna supo de dónde venía aquella frase y negó con su rostro.
Se puso de pie para intentar ayudar a Gabo, mientras Angelito lo observaba atento.
—¿Estás bien? —cues