New York, USA.
Carlos Gabriel desde su oficina, movía de un lado a otro un lápiz que sostenía en sus manos, había pensado mucho lo que iba a hacer; sin embargo, sentía temor de poner en peligro la vida de Pau, y de su hijo.
Sin embargo, era necesario conocer quién estaba detrás de lo que le sucedió a Paula María, así que sin pérdida de tiempo, tomó su impecable saco, se puso de pie y salió de la oficina, decidido llegar a un lugar.
Condujo por las calles de la ciudad y aparcó el auto frente