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Carlos Duque en la sala de la hacienda mantenía esa hoja arrugada entre sus puños.

—Hay que buscar protección, esos tipos ya saben que está viva —masculló—, todo el país sabrá a lo que se dedicaba Paula María. —Miró a Ely.

Elizabeth apretaba sus puños, y pensaba la forma de desmentir todo aquello, pero no se le venía nada a la mente, no sabía a quiénes se estaban enfrentando, pero entonces su brillante mente supo que debían hacer.

—Hay que buscar los datos de las personas que imprimieron esos
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