La oscuridad de la pequeña casa nos abrazó en el momento en que entramos. Estaba vacia y lo único que pude percibir fue el comedor del centro, donde reposaban un par de velas.
Derrick, quien iba al frente sacó de su bolsillo una daga, mirando todo con detenimiento y precaución, al mismo tiempo que todos nos quedamos callados para intentar percibir todos los sonidos. Solo había silencio, pero dentro de todo el silencio un pequeño ruido se escuchó en un rincon. Como si alguien se hubiera arrastra