Los lunares en el cuello de Derrick hacian una linea recta, una linea recta casi identica a la que estabamos recorriendo para llegar a la casa de Sainaaz.
Miré por tercera vez a Monteineu, nerviosa, estaba justo detrás de nosotros, mirando la oscuridad de la noche con sumo cuidado, como si temiera que alguien nos atacara desde atrás.
—Cuanta ironía ¿no? —susurró Derrick a mi lado con cierta diversión —hace un mes estábamos en una situacion diferente. Tú en el equipo de Sainaaz y yo con mi famil