22.| Una estaca al corazón.
La camioneta de Rio dio un enfrenon tan brusco que casi me golpee contra el vidrio del parabrisas.
Puse una mueca de dolor mientras lo veia saltar hacia fuera del auto, aprete los labios y antes de poder recuperarme del golpe empece a correr detras de el.
Habiamos llegado al centro del bosque, solo rodeados de arboles y tierra. Estaba anocheciendo y no lograba reconocer en que parte estabamos exactamente, pero retrocedi un poco cuando percibi como Derrick llegaba a la escena.
—¿Qué coño esta