21.| La traición.
Las palabras flotaron por un momento entre nosotros acompañadas del silencio. El pecho se me había comprimido al escucharlo, mi boca estaba seca y seguía sin saber que decir. Parpadee un par de veces, mirandolo directamente.
—¿Q...qué?—balbucee.
—Eres mi hija Emily —repitió, enarcando una ceja.
Lo miré unos segundos más con el cerebro en blanco. No entendia, ¿Cómo podia ser su hija?
—¿Eres humano? —pregunté despues de un par de segundos.
Sainaaz me miró como si eso fuera absurdo.
—Claro qu