(POV: Ishtar)
Había pasado una semana desde el ataque.
Una semana exacta. Pero en Valtherium, los días no se contaban con números. Se contaban por silencios. Por camas vacías. Por los ecos de los nombres que ya no se escuchaban en la lista de formación.
Y por la forma en que cada uno de nosotros había aprendido a callar distinto.
La rutina había regresado. A medias. Las patrullas eran más frecuentes. Los entrenamientos, más suaves. Los instructores hablaban poco, y cuando lo hacían, usaban pala