Y entonces, me observa detenidamente, como si estuviera buscando algo en mi mirada, una cosa que no he logrado descifrar todavía, porque pareciera que cada vez que me mira así, encontrara la manera de leer en mi propia alma.
Y ahora lo veo reírse, como si ya hubiera encontrado lo que estaba buscando.
―Sé que no te he perdido, mi Valery, ahora me doy cuenta, porque sigues siendo tú misma y nada de lo que nos ha pasado te ha endurecido en lo más mínimo―me dice y yo creo que está más que equivocad