Mundo ficciónIniciar sesiónJULIA
Al mirar a mí hombre para rectificar lo parecidos que son vi correr unas lágrimas por sus mejillas a la vez que lo sentí titubear, creo que tenía temor, un miedo mezclado con felicidad y un poco de orgullo, ¡orgullo de padre!, lo que me hace amarlo mucho más.
Lo tomé de la mano y lo acerqué a la cama para que lo pudiera ver más de cerca: —¡Amor te presento a Fabriccio!—, le dije mientras lo abrazaba para tranquilizarlo—, nuestro hijo, tuyo y mío, ¡g






