-Hazme tuya mi amor, hazme tuya, dice.
Ambos movemos nuestros cuerpos al mismo ritmo provocando que ambos lleguemos al tiempo, nuestras respiraciones quedan aceleradas, me salgo de ella, y la recuesto en mi pecho, ninguno pronuncia palabra alguna, no sé qué pensar, que sentir, pero lo único que mi mente tiene claro es que no fue sexo, le hice el amor.
A la mañana siguiente, despierto y no la veo por ningún lado, pongo mi ropa interior y la busco en el baño, puedo escuchar que está llorando.
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