Capítulo 89
Giorgio me miró con una intensidad que me puso nerviosa, Estábamos en la habitación del hotel, habíamos jugado esto en chat escrito, pero jamás presencial
—Arrodíllate, Ana María —ordenó con voz baja pero firme—. Acércate.
Obedecí con el corazón latiéndome fuerte. Me puse de rodillas frente a él, mis manos temblaban cuando le baje el cierre de su pantalón junto con la ropa interior, y su erección salió dura y caliente frente a mi cara.
—Ahora chúpamela —dijo—. Empieza lento y usa