Durante los días previos al esperado banquete, Tess se esforzó por ocultar su entusiasmo y los planes que había trazado con meticulosidad en su mente. Se dedicó a fingir resignación frente al conde, mostrando obediencia en la cama y evitando mencionar el pasado que tanto enfurecía a Alexander. Endulzó su comportamiento para que él no sospechara de sus verdaderas intenciones. Se mostró amable y hasta cariñosa, todo con el fin de no despertar el recelo del padre de sus hijos.
Y funcionó. Alexande