Mundo ficciónIniciar sesiónNo había gesto, expresión o mueca que pudiera exteriorizar todo lo que Jake estaba pensando en ese momento.
¡Era una loca! ¡Aquella mujer tenía que ser una puñetera loca! O mejor dicho, siempre lo había sido, pero últimamente parecía que tenía perdido hasta el último tornillo.
Miró a Nina, cuya expresión era absolutamente neutral. No movía ni un solo músculo, no decía ni una sola palabra.
—Nina…
—No pasa nada —murmuró ella, pero en contradicción a sus palabras,







