Dame un beso.
“Cada vez que un nuevo rey se levante, una guerra habrá”. lass despierta y se acomoda en la cama para seguir durmiendo, pero choca con el pecho de Eros y sus ojos se abren de golpe, los de él la observan y tiene una sonrisa ladeada en su rostro, la toma por el mentón.
—¿Te gusta mucho, Amadeo, verdad?— Ella no hace nada pues no iba a forcejear, solo cierra sus ojos.
—¿Ahora no tienes el valor de hablarme?—
—¿Qué voy a decir? No sé a qué vino, pero créeme que no fue por mí, lo juro—
—Lo sé que