Capítulo 40. Entrenar hasta no poder más
A las seis de la mañana descubrí que Clara podía insultarme sin abrir los ojos.
—Estás enferma.
Me até las zapatillas.
—Buenos días.
—Todavía es de noche.
—Son las seis.
—Exactamente.
Se dio la vuelta y se tapó hasta la cabeza.
—Si mueres entrenando, no pienso explicar a Will que te dejé salir.
—Qué buena amiga.
—Soy excelente. Por eso te estoy recomendando volver a la cama.
No lo hice.
Llevaba dos días escuchando la frase de Sienna en momentos aleatorios.
Sin el vínculo, Will jamás habría mira