Selena
Lo vi suceder lentamente, dolorosamente.
La atención se apartó de Rowan y de mí, de mi momento, del día que se suponía que era nuestro, y se posó en Astrid y su Alfa como polillas atraídas por una llama. Las mismas personas que minutos antes se agolpaban a mi alrededor, elogiando mi vestido, llamándome la futura Luna, ahora pasaban junto a mí como si ya no existiera. Estaban más pendientes de Astrid.
Mi corazón se apretó con fuerza dentro del pecho.
Algunos ni siquiera podían acercarse a