Aiden
Si me lo preguntaran, diría que ni siquiera merecía sentirme como me sentía. No merecía el lujo de sentirme como la víctima en todo esto.
Ese pensamiento había estado pesando en mi mente durante días, negándose a desaparecer por más que intentara enterrarlo bajo trabajo, reuniones y responsabilidades de la manada. La verdad era simple, aunque no quisiera admitirlo: yo era en parte responsable de la distancia que había crecido entre Astrid y yo.
Tal vez no en parte… tal vez completamente.
M