Astrid
Todo el trayecto de regreso al palacio apenas noté la ciudad a mi alrededor. No noté el pequeño bache que dimos durante el camino, ni los conductores imprudentes que casi nos chocaron.
El auto se deslizaba con suavidad entre el tráfico vespertino, los faros pasando en destellos blancos y dorados, los vendedores ambulantes recogiendo sus puestos, los peatones apresurándose a casa, pero nada de eso se registraba del todo. Nada tenía sentido para mí. Mi mente estaba completamente en otro lu