—No, solo creí que como son amigos, tú sabrías algo de ella —respondo.
Lo escucho suspirar y se toma su tiempo para continuar la conversación.
—Tengo entendido que se está quedando con César —me dice y yo me extraño.
—¿No volvió al apartamento?
—No, Alejandro no le dejó nada en su testamento…
Me informa y yo me enojo, ¿Y ahora que voy a hacer? Necesito dinero…
—Entiendo, bueno, gracias, veré si me puedo comunicar con ella.
—Vale.
Corta la llamada y me quedo pensando, ¿Y si se lo pido a él? Dou