Samuel cierra la puerta y me guía a la cocina como si fuera dueño de todo, y al entrar Juliana se levanta.
—Señor Benette, ¿En qué puedo ayudarle? —me pregunta, pero yo veo a Isabel.
—Por favor siéntate Juliana, solo he venido a ver a mi sobrino —sonrío para acercarme a ellos.
—¡¿César Bennette es tu cuñado?! —Juliana no puede creerlo y yo me echo a reír—. Perdón, señor Benette.
—No te preocupes —le respondo y le muestro las flores a Isabel, su sonrisa se engrandece.
Con una manos las sujeta y