—¿Qué? —Hannah no puede creer lo que estoy diciendo.
—Puedes dormir esta noche e irte mañana a la hora que tengas disponible.
—No César, no me puedes hacer esto, nos vamos a casar, tu me amas… —Se levanta y corre a mí para sujetarme los brazos.
—La persona que amé jamás mentiría y le haría daño a los demás —le reclamo.
—Perdóname César, lo hice por celos, por favor.
—Por lo que lo hayas hecho Hannah, igual no quiero estar contigo, ya no te amo. —la alejo.
—¿Y que hay de la casa? ¿La traerás aqu