19. Atrapada
Gabriela estaba perturbada, salió de aquel restaurante con el corazón a punto de estallarle, prácticamente había corrido al carro y tomado la vía como si la estuvieran persiguiendo, pero a los minutos debió orillarse pues sintió que iba a desmayarse manejando, se orilló y allí en medio de la nada colapso, las manos le temblaban y comenzó a llorar, debía clamarse no solo para poder manejar sino para poder ir a casa.
Ese hombre la tenía en sus manos, su intuición no le había fallado se trataba de