Capítulo 80. Sigues siendo mi hijo
Salvatore no opuso resistencia, se giró con la intención de ver a Lía una vez más, pero su familia había hecho un muro impenetrable para protegerla. El dolor laceró su ya destruido corazón.
La verdad revelada lo había despertado de golpe a la realidad y era muy tarde para el arrepentimiento. Nada de lo que dijera iba a cambiar lo que hizo y el daño que le causó a Lía.
Siempre se dejó llevar por ese sentimiento descontrolado que ella le provocaba, con su rebeldía, con su espíritu libre y jus