Capítulo 81. Solo soy un hombre enamorado
Lía sintió un nudo subirle a la garganta y las náuseas se hicieron más fuertes. Tuvo que obligarse a respirar varias veces para controlarlas, cosa que parecía imposible de conseguir.
—¿Irte? —preguntó con voz ahogada.
—Alguien tiene que hacerse cargo de la constructora. Leandro e Isabelle van a quedarse unos días y por mucho que deseo estar a tu lado, también tengo que darte tu tiempo y tu espacio.
Lía le tomó la mano, se lamió los labios y respiró.
—Marco.
—No quiero que te sientas presionada.