Capítulo 55. Tú eres maravillosa
Isabelle se mordió el labio y un ligero cosquilleo le recorrió el cuerpo cuando cayó sobre la suave cama, las frescas sábanas no ayudaron a apaciguar el calor que sentía. La mirada de Leandro era ardiente como el fuego y todo en ella saltó a la vida. Su corazón latía agitado y su entrepierna se contrajo, sabía de lo que Leandro era capaz y estaba deseándolo más que a nada en el mundo.
—Te he extrañado tanto —le dijo con voz ronca. Un tono que provocó que la piel de Isabelle se erizaba.
—Te dese