Capítulo 54. ¡¿Qué haces allí?!
Leandro estaba sin palabras, de todo lo que podía esperar en ese momento no era precisamente una disculpa de su padre y menos esperaba verlo llorar. Desde que tenía memoria, no podía recordar haber visto a su padre así, en ese estado tan lamentable, pero que le resultaba muy familiar.
—Lo siento, en verdad, lo lamento. Me cegué y cedí a la petición de Alejandro, nunca imaginé que las cosas iban a salirse de control. Discutí con tu madre esa primera vez, quizá debí escucharla, pero me dejé lleva