Capítulo 43. ¿Lo haremos?
Isabelle cerró la puerta y se recargó contra la madera, el corazón le zumbaba tanto que, pensó que se le saldría del pecho. Sus manos estaban sudando y la boca se le había secado. ¿En qué diablos estaba pensando para robarle un beso a Leandro? ¡Él estaba dormido! Pero verlo así, tan calmado y sereno durmiendo con su hijo, era demasiado para su corazón.
—¿Isabelle?
Ella miró a Carolina acercándose por el pasillo, se sonrojó ligeramente como si la joven pudiera adivinar lo que había hecho dentro