Capítulo 13. Yo soy el único responsable
«¡No podemos perderla!»
El puño de Leandro golpeó la pared, rompiéndose los nudillos de la mano, la sangre se precipitó al piso, colocó la frente contra la fría columna y lloró con desespero. Era su culpa, si esa noche no se hubiese comportado como el imbécil que era, Isabelle no estaría luchando por su vida, el bebé no estaría en peligro en ese momento.
¿Quién era él para elegir a quién de los dos debía salvar? No eran ellos quienes merecían estar en el quirófano, sino él. Él que en todo ese t