Capítulo 14. ¡Por tu maldito amor!
«Yo soy el único responsable de todo esto»
Lía se quedó de piedra, abrió y cerró la boca como un pez, pero no salió sonido alguno de sus labios. Leandro tampoco esperó que le dijera nada, tal vez que lo golpeara por haber sido tan idiota.
—Te agradezco tu preocupación, Lía, pero quiero estar solo —dijo, saliendo de la sala de espera.
Leandro deambuló por los pasillos del hospital. El frío azotó su cuerpo, cuando estuvo en el pequeño jardín buscó una banca y se sentó. Castigando su cuerpo no ib