Capítulo 127. Ayúdame, mamá
Luciano se detuvo en la puerta y observó el lugar donde había sobrevivido los primeros meses, cuando llegó sin conocer a nadie. El apartamento, le había parecido un reflejo exacto de su alma: frío, vacío y sin vida. Al principio, no esperaba hacer amigos, ni siquiera pensó en establecer algún tipo de vínculo con las personas a su alrededor. Todo lo que buscaba era esconderse del mundo y de sus propios demonios.
Sin embargo, desde que Melanie llamó a su puerta con el desayuno en mano, todo empez