Sex0, sex0, sex0 y más Sex0...
Salí casi corriendo del salón en el club de mi amigo Russell, es que ese te deseo me está carcomiendo hasta los tuétanos.
-¡Puta madre!- comienzo a buscar mi teléfono para pedir un Uber y no lo encuentro por ninguna parte, choco mi cabeza con la pared y ahí me doy cuenta que el maldito aparato se me quedó en la mesa. Devuelvo mis pasos al segundo piso y cuando estoy entrando al salón donde estaba mi amigo y su fiestecita, una imagen casi digna de Miguel Ángel me deja tieso, literal, de las dos