SABRINA
El pobre hombre se sentía angustiado, mientras que en el hall del edificio nos encontrábamos los tres: el conserje, Jason y yo, barajando las posibilidades que tenía.
—Esperaré a que Alina regrese y me quedaré en su piso, no se preocupe —respondí para calmar las aguas.
—El departamento de la señorita Alina se encuentra igual que el de usted; creo que fue a pasar un tiempo en casa de su hermano.
Bufé exasperada, viendo la única opción de ir a un hotel.
Bajo ningún motivo iría a casa de p