SABRINA
Presionó mi mano que había permanecido tomada por la suya y asintió con la cabeza.
—Te comprendo, Sabrina, y por lo mismo, prometo que esta será la última vez que te hostigue e incomode con mis sentimientos. Sin embargo, me gustaría que pudiéramos ser amigos.
—No lo creo posible, Jason —negué de inmediato y él suspiró—. Al menos, no por ahora.
—Con eso me conformo.
—Perfecto —repliqué, desviando la mirada porque ya no sabía qué decir. Me sentía incómoda, fuera de lugar y ansiosa porque