PIERO
Luego de haber almorzado con Sabrina y de que ella se hubiera marchado al apartamento, conduje hasta casa de Lucio para que me dijera de una maldita vez que había pasado.
Eran prácticamente las seis de la tarde, y en menos de dos horas se llevaría a cabo la cena que ofrecería en su casa. El lugar estaba atestado de empleados que iban y venían por órdenes de la madre de Lucio, a quien saludé con un beso en la mejilla y me indicó que su hijo se encontraba en el jardín con su prometida.
Cami