* * * * * * * * Leo * * * * * * * *
—Tú debes estar bromeando —articula divertido al sonreír mientras niega con la cabeza para después, beber un poco más del espumante, pero, esta vez, directo de la botella.
—No, Max —le respondo firme—. Regreso a Roma —reafirmo y, en el momento en que le digo aquello, este deja de beber y se gira inmediatamente hacia mí para observarme con su ceño fruncido (el cual era un gesto bastante común, en mi amigo, cada vez que este se encontraba o se sentía confundido