* * * * * * * * Leo * * * * * * * *
—Señor, sus maletas ya están listas —me informa mi ama de llaves.
—Muchas gracias, Mariana —respondo gentil al girarme a verla.
—¿Desea algo más, señor? —me pregunta gentil—. ¿Desea que llame a la casa en Roma para anunciar su llegada?
—No, no —me apresuro en responder—. No, Marian, muchas gracias —contesto amable—. Quiero que sea una sorpresa para mis hijos —le digo—. Estoy seguro de que, si anuncias mi llegada, le avisarán a Binca y ella avisará a mis hijos