***************LOREY****************
—¿Qué... qué pasó? —pregunto preocupada y desconcertada al verlo derramar lágrimas—. Leo... —lo nombro y lo miro al mismo tiempo como para que me dé una idea.
—Tranquila, Lorey —me pide sereno, al tiempo en que se gira a ver a su hijo directamente.
—Fabrizio... —lo nombro nerviosa, apenada y preocupada.
—Lorey... —Leo me mira otra vez—, tranquila —enfatiza otra vez, pero, en esta oportunidad, me sonríe; y no entendía por qué.
—Okey..., okey... —musito igual