***************LEO****************
Después de unos minutos más, Fabrizio ya se había calmado. Podía darme cuenta de ello debido a que su respiración era más tranquila, ya no derramaba lágrima alguna y... se había puesto a jugar con sus dedos sobre mi pecho.
—¿Más tranquilo? —le susurro; y él me abraza—. Te amo, Fabrizio...
—Te... te amo, babbo... —musita muy suave; y yo le sonrío.
—¿Quieres saber de qué me he dado cuenta? —le cuestiono; y él niega con su cabeza—. Debo decir que... me siento muy