Capítulo 38
El sonido de los tacones de Irina resonaba con firmeza sobre el mármol pulido del edificio Miles. A su lado, Leone caminaba con la seguridad de quien sabe que todos los ojos están sobre él y no le importa. Irina, por su parte, sostenía su bolso con una mano izquierda y la compostura con la otra. No había dormido bien, pero el recuerdo de la sonrisa de Gail antes de salir de aquella casa la acompañaba como un refugio silencioso.
Lucas se había quedado con el pequeño en casa como de c