POV de Valeria
Sienna irrumpió en mi dormitorio a las seis de la mañana.
—¡Arriba! ¡Tenemos cuatro horas!
Gemí y me cubrí la cabeza con la manta.
—¿Cuatro horas para qué?
—Para que esta ciudad vea quién es realmente Valeria Arden. —Me arrancó la manta—. La gala benéfica empieza a las diez. Vas a ir. Fin de la discusión.
—Sienna, no puedo. Ayer alguien me envió esa amenaza. Me están vigilando.
—Con más razón tienes que ir. —Me sacó de la cama—. A los malos les encantan las víctimas asustadas. Mu