Punto de vista de Nolan
La noticia de la desaparición de Talia enfureció a mi lobo. Empezó a rasguñar mi determinación, exigiendo que fuéramos al bosque a buscarla.
«¡Es NUESTRA! ¡Está en peligro! ¡Ve a buscarla ahora!», gruñó.
Lo obligué a retroceder, pero cada vez resultaba más difícil. El colgante en mi pecho apenas lo contenía.
—Está a salvo —murmuré—. Lo sentiría si no fuera así.
«¿A salvo? ¿Cómo? —gruñó mi lobo—. Este colgante que nos pusiste ha adormecido nuestros sentidos. No tienes cor