LAURA JENNER
—¡Me has asustado!—, dije poniéndome una mano en el pecho.
—Lo siento—, se disculpó.
—¿Qué haces en un baño de chicas?
—Sólo quería hablar contigo.
—¿Sobre qué?—, le pregunté.
—De ti, de Nate y de la apuesta ....—, dijo dando un paso hacia mí.
Aparté la mirada, sin saber qué decir.
—Sé que no estás preparado para enfrentarte a mí, pero deberías afrontar la verdad.
—Ah, sí. Ya sé la verdad. Hicisteis una estúpida apuesta que me involucraba. Sé que no se trata de mi virginidad, pero