DIEZ AÑOS ANTES
NATANAEL DÍAZ
—Parece que he ganado—, oí decir a Román desde detrás de mí. ¿Ganado? ¿De qué está hablando? Me doy la vuelta y le miro. Tiene una sonrisa de satisfacción en la cara mientras mira a César.
—¿Ganar qué?—, pregunto confusa. Mis otros amigos también sonríen.
—La apuesta—, dijo. La he ganado. No es que me siga importando. ¿Pero de qué está hablando? ¿Qué apuesta ha ganado?
—¿Qué apuesta ganaste?—, le pregunté.
—No, no es la apuesta entre tú y yo. Es una apuesta entre