Los hermanos Ness seguían esperando, y yo solo estaba de pie sin saber que hacer, entonces tomé la valentía y me acerqué a Marcos él me brindó un sonrisa pero yo pude formular una mueca.
—Lo siento— su sonrisa se desvaneció y supiese que mucho más cuando le di la espalda y acepté la mano de Eliot, este me sonrió dulcemente y me llevó a la salida del lugar.
No sabía si había elegido bien, pero me sentía diferente. Cuando nos detuvimos justo frente al carro de Elliot este se quedó en silencio y s