—¿Estás bien?— Le preguntó Fabio mientras esperaban la entrada de Ariel. —¿Te pasa algo?— Acercándose a su amigo, le enderezó la corbata y sacudió su hombro. —Estás muy extraño, Alejandro. ¿Qué pasa? ¿Te estás arrepintiendo de algo?—insistió, buscando saber si todo iba bien.
—Estoy bien. Ya estamos casados desde ayer, ¿qué otra cosa puedo hacer?— Preguntó cabizbajo.
—Pues levanta la cabeza y al menos muéstrate más animado, incluso tus hermanas se ven más entusiasmadas que tú, seguro que están f