Ariel se levantó cuando apenas el sol comenzaba a asomarse por el horizonte. No había dormido casi nada. Las horas se le hicieron eternas entre las sábanas, con la mente atrapada en una tormenta de pensamientos y los ojos ardiendo de tanto llorar. Se sentía exhausta, tanto física como emocionalmente. Caminó en automático hacia el baño y se dio una ducha rápida, con el agua tibia corriendo por su piel, esperando que le ayudara a despejar la mente, aunque fuera un poco. Cuando se miró en el espej