Ariel soltó un grito cuando vio la habitación llena de personas desconocidas, unas cinco mujeres en total.
—Buenos días, señorita.— Una mujer se acercó a ella y tomó su mano para sacarla de la cama, la puerta del baño se abrió y de ella salió Alejandro —Señor Fendi, ¿usted vendrá con nosotros?— Le preguntó la mujer al verlo.
—Dudo de que, si no voy, aquella pequeña mujer haga un desastre con todo y la boda es algo que debe de quedar muy bien. Uno no se casa todos los días, ¿no?— Observó a Ariel